La realidad del capitalismo para los trabajadores comunes

En respuesta a alkeno [Público, tu tampoco supiste ser capitalista]:

Si Adam Smith estuviera vivo sería un anti-capitalista incondicional. El problema no es que no exista mercado libre, sino la existencia de monopolios corporativos y gobiernos que protegen estos monopolios elaborando sofisticados acuerdos y leyes de comercio que favorezcan a aquellos. El capitalismo como concepto abstracto puro, que nunca se ha materializado, no se sabe cómo funcionaría. Así que para empezar, me referiré con ‘capitalismo’ a  lo que conocemos en la práctica, al sistema que existe actualmente, una política económica imperialista neoliberal, o como lo llama Chomsky, “capitalismo de estado”, que es el que prevalece de una u otra forma, con masiva intervención estatal para proteger el sector privado. Es decir, Goldman Sachs estaría mendigando si no fuera por el “Estado niñera” que te rescata a tiempo cuando lo necesitas. En un paradigma capitalista no existe democracia por definición, pues las instituciones centrales son controladas autocráticamente, no popularmente, así que no tiene sentido hablar de democracia. Según el capitalismo, cuanto más pasta tienes, más obtienes. La libertad es igualmente una mercancía en venta, de la que puedes tener mucha si tienes pasta gansa suficiente. La fuerza motriz de la civilización industrial moderna ha sido la ganancia material individual, aclamada incluso elogiosa: una sociedad basada en este principio acabará por autodestruirse, pues sólo puede persistir con sufrimiento e injusticia, sólo es cuestión de tiempo. Deduzco de tu texto que es a éste capitalismo (estatal) al que haces referencia, por el que debemos esforzarnos.

Los desastres que ocurren como el que describes, no son el producto del fracaso del capitalismo, sino de su éxito. La paradoja del capitalismo es que es más exitoso cuanto más dinámico, y cuanto más dinámico, más destructivo. Sí, puede transformar a pobres en ricos, pero para mantener esta dinámica empobrece selectivamente hasta la miseria. La reforma laboral en España es una muestra de ello. El camelo de que “no se pueden seguir pagando pensiones”, la “pirámide de población se está achatando”, etc. no convence mientras vemos cómo aumentan los gastos militares, se especula con cualquier cosa para aumentar el beneficio del Capital. Así es que volvemos a la reforma laboral, de la que tú dices que los trabajadores echan pestes “porque se niegan a asumir el capitalismo”. Pues claro, se niegan a aceptar un sistema anti-democrático en el que el pueblo tiene que pagar las consecuencias de los errores autocráticos. Yo también me niego. Va en contra del bienestar de todos tal y como lo entiendo yo y muchos. Queremos democracia, esto es, más control popular en las instituciones centrales, pero, otra vez, el capitalismo no lo permite por encontrarse por principio bajo control autocrático: las empresas transfieren bienestar y poder de decisión a los “bienestados”, a modo de tiranía, son instituciones totalitarias sin responsabilidad.

Los derechos y libertades ¿son inherentes al ser humano o es que las construcciones abstractas como las entidades y empresas poseen per se estos derechos especiales por encima de las personas? Los trabajadores, para empezar, son esclavos del salario, de la riqueza que crean, cuyo 40% se lo chupa el patrón. Ya tuve en su  día experiencia como trabajadora de una corporación multinacional, donde por principio se cotiza la productividad sobre la calidad. Así es que la labor intelectual/creativa intensiva se pagaba a 5 euros por hora, hora pagada por la empresa-cliente a precio de platino. Ya, de alguna parte deben sacarse los fondos para cubrir los presuntos gastos de la empresa (léase:  pentiums vintage de escaparate, asientos desmembrados, ausencia de aire acondicionado durante los inhumanamente calurosos veranos, inexistente pago de horas extras, y sigue la lista…). Tal disparatado desajuste no queda justificado.

Como bien apuntas, las empresas sólo buscan “tenerla más grande” a un ritmo insensatamente desigual al de la de sus empleados … a cualquier precio. Los trabajadores se muestran recelosos con razón, pues no son ajenos a la fuerza motriz del capitalismo, y no estám satisfechos con una solución  que perpetúe lo conocido (capitalismo negador anti-democracia acumulador de riqueza sectorizada). Ahora eso de “evolucionar” hacia el sistema americano, porque tiene que hacerlo, es la única forma de que el capitalismo funcione”. Desde luego, el “capitalismo” en todo su esplendor está llevado en EE UU. Es una involución hacia un sistema que, este sí, es intrínsecamente perverso.

Vayamos al juego en el que entras de castigar al trabajador. Evidentemente existen perfiles para todo: trabajadores que se aprovechan, pero de la misma manera —mayor o menor— que los altos ejecutivos. Y de todas formas podríamos pararnos a pensar un poco, hacer un ejercicio de introspección sobre si este comportamiento emana del propio sistema de explotación. La fatiga mental torna en desgana, la desgana en apatía hacia el lugar de trabajo y al mismo trabajo en sí. Por esa razón, este juego me huele a desgracia (sobre todo viniendo de otro trabajador): arremeter sin reservas, gratuita y aleatoriamente contra el trabajador plebeyo mal pagado. Es muy distinto el escenario donde uno fastidie por fastidiar, se muestre irreverente con los demás. Pero si hablamos de actitud pasiva o rendimiento bajos “no productivos”, habría que indagar en las razones: ¿falta de motivación que quizá tenga que ver con una gestión mala o incluso abusiva? No es una cuestión que se explique sencillamente, hay que estudiar el caso especifico, y no hay un problema social que sea unidimensional. Es complejo. Así que sacar conclusiones generalizadoras no es la mejor de la ideas considerando las muchas vidas de muchas familias en juego. No se juega con el pan de la gente (sobre todo cuando es sólo UN pan). ¿Por que darle importancia o incluso enojarse por un individuo que no trabaja lo suficiente para un salario mínimo, cuando altos directivos se meten en la saca millones por hacer… qué? ¿Por qué hacer la vida mas difícil para el resto de mortales-peones en este juego? ¿Acaso no lo es ya? ¿No es lo suficientemente precaria la situación del trabajador ya para ponernos contra el o de parte del opresor? En cuanto a “…te pagarán lo razonable en función de tu valía y del esfuerzo que quieras invertir”. Eso dentro del este capitalismo suena a utopía. ¿“Pagar en función de tu valía”? ¿Dónde se ha visto eso? [risas de fondo]. Sí, amigo, eso es lo que queremos pensar porque estamos hasta arriba metidos. Es irónico que se equipare capitalismo con libertad, cuando para el 99% de la población del planeta es esclavitud. ¿Libertad para qué? El carácter anti-democrático de las instituciones capitalistas esta diseñado para privatizar beneficios y exteriorizar riesgos. Es la paradoja del ansiado capitalismo: aparente base en el interés personal pero dependencia absoluta en principios éticos dudosos para su éxito.

En un sistema capitalista los individuos no son iguales: no todos tenemos las mismas oportunidades de crecer, que dependen de dónde hayas nacido, por ejemplo. El capitalismo es como un cáncer así como va extendiéndose el malestar y comprimiéndose el bienestar. Bajo el soberano insaciable Gran Capital, este “bienestar” —curioso concepto— de un país se mide por su crecimiento económico, cuántos coches se compran cada año, su renta per cápita… personalmente así no percibo mi propio bienestar ¿[bienestar = cuánta pasta tienes, o la acumulación de capital?], dejando de lado otros valores. El capitalismo pone al supremo capital por encima del ser humano: tanto tienes, tanto vales. ¿Cuántas más atrocidades por venir en su nombre? Desigualdad social, distribución injusta de riqueza y poder, tendencias monopolistas, represión de trabajadores, inestabilidad económica…

Si tras todo esto, aún no puedes comprender cómo funciona el capitalismo y porqué nuestros amigos están siendo expulsados de sus trabajos, por qué los ciudadanos griegos hacen cola en caritas en estos momentos, por qué ciudades carpa se extienden por toda América, por qué hay una inminente ola de desahucios en Irlanda, por qué incluso vendrán a por el sistema educativo en Finlandia, entonces no tengamos esta discusión. El capitalismo causa daño psicológico y penurias: solo mira al mundo en desarrollo para ver los efectos del capitalismo global. Hay muchos capitalistas bienintencionados, pero la violencia es inherente al sistema, cosa que en su mayoría ignoran. En última instancia el beneficio neto y social entran en conflicto directo y es aquél el que gana porque la obligación legal de una compañía es crecer en beneficios, sin límites, porque no los hay. Es una dominación corporativa de la vida cotidiana de los individuos, el imperio de la codicia, de la obtención a expensas de cualquier cosa, de donde los gobiernos funcionan como un negocio y no como lo que deberían ser, donde todos nos esforzamos toda nuestra vida por amasar, por estar entre los ricos a costa de hacer a otros más pobres: una auténtica democracia “ponderada”, donde los amasadores de caudal votan más veces. Así que no pensemos que el capitalismo es un sistema de producción y distribución de bienes y servicios por los que preferimos pagar, sino que se trata de la ambición de los poderosos de ser más ídem a costa de las clases inferiores en jerarquía (y sin que los bienes producidos sean demandados por la sociedad, pero eso es otra historia para una bonita tarde de domingo…). La injusticia esta enraizada, cableada hasta el mismo corazón de su esencia, y la actitud competitiva se nos inculca desde pequeños, entrenados para rendir culto al éxito adquisitivo, como dijo Einstein. Basta con echar un vistazo a las cifras de pobreza, el capitalismo se destapa por lo que es, y por lo que seguirá siendo hasta el fin de sus días.

Así que nuestra democracia es ilusoria: si te encuentras en la misma médula nutriendo el poder, todo te irá bien. De lo contrario, será duro. Entre tanto es el Gran Capital quien domina, pero un día los vientos de opinión cambiaran de cuadrante y, cual buen marinero, deberemos observar el cambio en dirección para poder seguir un rumbo fluido y verdadero.

A lo de: “O al menos eso prefiero pensar, porque es el juego al que estoy jugando. Quiero creer que es un juego en el que tengo alguna posibilidad de ganar porque si no quedo satisfecho… no me devuelven la vida”, sólo me queda preguntar: ¿pastilla roja o pastilla azul?

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